Los anillos de Júpiter fueron descubiertos en el año 1979 por la sonda Voyager 1, pero para esos días su origen era todo un misterio. Años más tarde la sonda Galileo, que orbitó a Júpiter desde 1995 hasta 2003 aportó los datos que confirmarían que estos anillos fueron formados por impactos de los meteoritos en las pequeñas lunas cercanas al planeta (Andrastea, Metis, Amaltea y Tebe). Cuando un meteoro choca contra una de estas lunas taladra su superficie expulsando partículas y polvo que terminan siendo absorbidos por la órbita de Júpiter formando parte posteriormente de este sistema de anillos.
¿Cuál es la estructura de estos anillos?
Los anillos de Júpiter están conformados por tres partes definidas por su proximidad al planeta, desde la parte más lejana a la más cercana: un disco difuso, un anillo brillante y un halo. El halo está compuesto por las partículas y polvo provenientes de las lunas Tebe y Amaltea, el anillo brillante está formado por el polvo arrancado de los satélites Andrastea y Metis, y para el disco existe la teoría de que pueda estar compuesto por polvo espacial absorvido por la fuerza de gravedad del planeta Júpiter.

Los anillos de Júpiter están compuestos en resumen por partículas y polvo arrancados de sus satélites por meteoritos, a diferencia de los famosos anillos de Saturno que están formados por hielo de agua.
Más adelante hablaremos acerca de otros sistemas de anillos en otros planetas de este sistema solar… que no son tan famosos como los de Saturno.


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